
La actividad física es un requisito indispensable para adoptar un estilo de vida saludable. Su realización regular constituye un pilar fundamental en la prevención de la enfermedad cardiovascular. Hoy sabemos que disminuye la mortalidad, además mejora el estado de forma y la salud mental, por lo tanto tenemos que estimular a todas aquellas personas sedentarias para que inicien una actividad física, que en principio puede ser de intensidad ligera y de forma progresiva puedes ir adaptando las diferentes actividades a sus capacidades, por ejemplo podríamos empezar con una caminata a 4km por hora.
Tenemos que saber que existe una gama completa de ejercicios que nos permiten obtener esos beneficios de los que ya hemos hablado, desde trabajar con bandas elásticas, ejercicios usando el peso corporal como resistencia, utilizar pesos, etc. Siempre sería recomendable elegir aquella actividad que más se adapta a nuestras necesidades y sobre todo gustos para que así podamos ser constantes.
También tenemos que considerar que para los adultos mayores con riesgo de caída, los ejercicios que ayudan a mantener el equilibrio, la agilidad, la coordinación y la marcha son especialmente beneficiosos. Destacaría por ejemplo el tai chi, yoga o diferentes actividades recreativas como juegos con pelota.
No podemos olvidar empezar siempre con un buen calentamiento y terminar siempre con una fase de estiramiento o flexibilidad porque esto al final nos va ayudar a prevenir lesiones y eventos cardíacos adversos.
Los adultos inactivos, es decir, los más sedentarios, deben comenzar de forma gradual, con intensidades de leve a moderadas, utilizando periodos cortos de tiempo, a veces incluso de menos de 10 minutos al día, lo importante es ir aumentando la duración de estas sesiones a lo largo de las semanas y veremos que al mejorar la tolerancia, vamos avanzando en el nivel o intensidad de actividad física. Con aumentos graduales minimizaremos las molestias o las posibles lesiones.
En general hay que considerar que el riesgo de sufrir un evento cardiovascular negativo durante la realización de la actividad física es bajo para aquellos adultos aparentemente sanos, especialmente si se comienza con la actividad leve o moderada. En este caso, no se suele requerir una evaluación médica preliminar, ahora bien, si el objetivo es una actividad más intensa como por ejemplo actividades competitivas, profesionales o incluso amateurs, o actividad física en gimnasio, sí sería recomendable hacer una evaluación de riesgo individualizada.
Las personas sedentarias y con factores de riesgo cardiovascular, como por ejemplo los hipertensos, los fumadores… deben empezar siempre con baja intensidad y avanzar de forma progresiva. Se puede considerar en estos casos una evaluación clínica que podría incluir una prueba de esfuerzo, principalmente para aquellos sedentarios con factores de riesgo que tengan la intención de participar en actividades físicas o en deportes más intensos. En este post hemos hablado de la actividad física y su relación con la salud en personas sanas, más adelante en otros posts iremos hablando de qué actividad física pueden realizar los pacientes con enfermedad cardiovascular
