¿Qué es la muerte súbita?¿Qué riesgo tiene la familia del fallecido?

La muerte súbita se suele definir como un fallecimiento inesperado, de causa natural, por tanto se excluyen las muertes violentas homicidas o accidentales. El desenlace ocurre antes de una hora desde el inicio de los síntomas aunque en situaciones de muerte súbita no presenciada se considera un  intervalo de tiempo más amplio como 24 horas tras el último contacto con el fallecido.

 La principal causa de estas muertes inesperadas es de origen cardiaco. La enfermedad cardiovascular causa aproximadamente 17 millones de muertes al año, de las que un 25% corresponden con muerte súbita cardiaca. El riesgo es mayor en los varones que en las mujeres y aumenta con la edad debido a la mayor probabilidad de sufrir cardiopatía isquémica a edad avanzada. Resulta prioritario conocer cuál es la causa final del fallecimiento, principalmente para identificar si existe enfermedad familiar, de origen genético que requeriría una evaluación cuidadosa de sus miembros. Identificar la causa de una muerte inesperada permite a la familia entender la tragedia, ayuda en el proceso de adaptación y facilita conocer si el riesgo de muerte súbita puede afectar al resto de miembros de la familia.

En pacientes de más de 40 años, la enfermedad coronaria constituye la principal causa de muerte súbita y en menores de 40 años las causas de origen genético suelen predominar. Ante un fallecimiento de estas características ocurrido en medios extrahospitalarios, la Ley de Enjuiciamiento Criminal establece que es un mandato judicial la práctica de autopsia forense de la víctima. Además de la obligatoriedad jurídica, desde el punto de vista médico implica un claro beneficio a sus familiares ante la posibilidad de profundizar en el diagnóstico clínico, trascendental si se sospecha una enfermedad hereditaria. En esta última circunstancia, los familiares pueden tener riesgo de hallarse afectados y de morir  repentinamente a menos que se haga un diagnóstico a tiempo. Por lo tanto, la autopsia facilitaría el diagnóstico también de los familiares, la estratificación de riesgo de sufrir un evento adverso y la adaptación de medidas terapéuticas o preventivas adecuadas. El estudio extendido debe incluir a padre y madre, hermanos e hijos de la víctima con pruebas cardiacas básicas como un electrocardiograma y un ecocardiograma. Posteriormente se podrán solicitar pruebas más específicas en función de la sospecha clínica o tras el resultado de la autopsia como un estudio genético.

En definitiva, aproximadamente un 50% de las paradas cardiacas se producen en individuos sin enfermedad cardiaca conocida pero la mayoría padece cardiopatía isquémica oculta. Esto implica que el enfoque más adecuado para la prevención de la muerte súbita de origen cardiaco en la población general resida en el control individual de los principales factores de riesgo como el colesterol, la hiperglucemia, la presión arterial, consumo de tabaco y el sobrepeso. Por otra parte, el antecedente familiar de muerte súbita inexplicable prematura, o cardiopatía recurrente debe suponer una señal de alerta que requiere una evaluación familiar para descartar enfermedad cardiaca hereditaria.

Rosa Porro. Cardiología en el Hospital Quirón Salud de Cáceres.

Author

Rosa Porro

Soy Rosa Porro, licenciada en Medicina y Cirugía por la Facultad de Medicina de la Universidad de Extremadura. Doctorada en Medicina por la Universidad Complutense de Madrid. Dentro de mi ámbito de trabajo, la cardiología, mi especialidad es la arritmología.

¿Tienes alguna pregunta?

Cuida tu corazón, agenda tu cita hoy