El café es una de las bebidas más consumidas a nivel mundial. Se estima que entre los años 2020-2021, se consumieron 166 millones de sacos de 60 kg en todo el mundo. Desde su origen a partir de un arbusto originario de Yemen su cultivo se ha extendido a nivel mundial, constituyendo un hábito cultural tan arraigado en nuestra sociedad que lo convierte en la segunda bebida consumida tras el agua, con cerca de 2.25 billones de tazas diarias.
Sus efectos sobre la salud, y concretamente, sobre la salud cardiovascular han sido contradictorios. Esto explica la creencia popular que el café aumenta el riesgo de sufrir arritmias y que es perjudicial para los afectados por hipertensión arterial u otras enfermedades cardiacas.
Los efectos del café
El café contiene más de 1000 compuestos químicos que le proporciona sus diferentes cualidades entre los que destacan la cafeína, los diterpenos (Kahweol y cafestrol) y otras sustancias con propiedades antioxidantes. La cafeína no solo está presente en el café, también en las hojas del té, el guaraná y los granos de cacao. Se absorbe de forma muy rápida en el intestino con un pico de sus efectos a los 30 minutos de su ingesta. La respuesta a sus efectos es variable entre los individuos, probablemente por condicionantes genéticos, lo que parcialmente podría explicar la sensibilidad de ciertas personas ante la ingesta de pequeñas cantidades de café. Parte de sus efectos menos deseables se producen con consumos muy elevados de cafeína (más de 300 mg por toma) al prevalecer sus propiedades estimulantes provocando nerviosismo, insomnio, temblor, agitación, etc.
La forma en la que preparamos el café también contribuye a la diferencias en sus efectos. El café filtrado es aquel que pasa a través de un filtro de papel donde queda atrapado la mayoría de aceites, los diterpenos como el cafestol o kahweol. Estas sustancias se asocian con elevación de las cifras de colesterol LDL, conocido popularmente como “colesterol malo”, y podría asociarse a un incremento de riesgo cardiovascular entre los consumidores de nueve o más cafés no filtrados diarios (café hervido tipo griego o turco).
¿Causa el café arritmias?
En general y en base a lo publicado en los diferentes estudios clínicos, sabemos que el consumo de café no es causa ni contribuye a la aparición de arritmias como la fibrilación auricular. Incluso hay datos que apoyan que podría disminuir el riesgo de sufrir episodios de fibrilación. Con respecto a otros tipos de arritmias, tampoco las evidencias han establecido la asociación causal entre cafeína y el resto de arritmias. Igualmente se ha demostrado que el consumo moderado y habitual de café no incrementa e incluso parece disminuir el riesgo a desarrollar hipertensión arterial. Además, por su contenido en magnesio, potasio, niacina y polifenoles con propiedades antioxidantes, se podría explicar el efecto beneficioso observado en la disminución de riesgo cardiovascular, disminución de la mortalidad y en definitiva su efecto protector.
En resumen, podemos seguir disfrutando de una taza de buen café que no es lo mismo que consumir bebidas energéticas o estimulantes, de lo cual hablaremos en otra ocasión.
