Bebidas energéticas: ¿energía enlatada?

Las bebidas conocidas como “energéticas” son aquellas que contienen cafeína en altas cantidades y otros ingredientes como la taurina, la glucuronolactona, el inositol, extractos de hierbas y azúcares añadidos. 

Las primeras bebidas aparecen en Europa y Asia en los sesenta aunque su popularidad comienza a incrementarse de forma exponencial en los ochenta. En principio asociadas al patrocinio de eventos deportivos como principal escaparate.

Después, la consecuencia de esta publicidad es que en 2006 ya existían más de 500 marcas registradas. Esto ha significado que se conviertan en las bebidas de producción industrial con mayor crecimiento en su consumo en los últimos años, con un incremento en ventas del 240%. 

¿Cuáles son las claves de su éxito?

Las claves del éxito son múltiples: el atractivo del sabor, su asociación a efectos estimulantes o energéticos, la propaganda sobre la mejora del entrenamiento físico, etc. Todo ello bajo la influencia de exitosas campañas de marketing. 

¿Y los efectos de su consumo?

Los efectos de su consumo dependen de la sensibilidad individual, de la existencia de patologías de base y de la cantidad de consumo diario. La cafeína suele ser el ingrediente principal, con efectos positivos en cantidades moderadas como comentamos anteriormente en el blog. Sin embargo, comienzan a predominar sus efectos menos deseables cuando el consumo excede a las cantidades recomendadas, con exposiciones repetidas y extendidas en el tiempo.

Destacamos los síntomas más comunes como nerviosismo, insomnio, palpitaciones, ansiedad, trastornos gastrointestinales. En los casos severos de dosis tóxicas de cafeína puede producirse disfunción hepática, renal, retraso del crecimiento fetal, etc. 

Una lata de 330ml equivale a 4 cafés

Para hacernos una idea, una lata de 330ml equivale a 4 cafés, pudiendo provocar alteraciones del sueño cuando se superan 1.4 miligramos por kilogramo de peso corporal y síntomas neurológicos o cardiovasculares a partir de 3 miligramos por kilogramo de peso corporal.

Otro punto a destacar es su frecuente co-ingesta con bebidas alcohólicas. Se ha demostrado en los estudios publicados que esta asociación fomenta la mayor ingesta de alcohol al disminuir su efecto sedante. También prolonga el tiempo en el que el consumidor sigue alerta y bebiendo. Esta moda es más preocupante aun si tenemos en cuenta que los estudios de mercado señalan como principales consumidores de bebidas energéticas a los menores de 19 años.

Recomendaciones actuales sobre su consumo

Actualmente el Organismo Regulador Europeo de Alimentos (EFSA) exige que se evite denominarlas como “Bebidas energéticas” y que se etiqueten como “Bebidas con alto contenido en cafeína”. No se recomienda su consumo en niños, en el embarazo ni en la lactancia al incrementarse la exposición a sus efectos en estos grupos poblacionales.

En España, el Ministerio de Consumo ha lanzado una campaña informativa para desaconsejar su ingesta en edades pediátricas, embarazo, lactancia y entre las personas con patología cardiaca, neurológica o individuos especialmente sensibles a la cafeína. 

Una dieta balanceada, una adecuada hidratación, una buena higiene del sueño y actividad física diaria, deberían ser nuestra principal “Bebida Energética”.

Author

Rosa Porro

Soy Rosa Porro, licenciada en Medicina y Cirugía por la Facultad de Medicina de la Universidad de Extremadura. Doctorada en Medicina por la Universidad Complutense de Madrid. Dentro de mi ámbito de trabajo, la cardiología, mi especialidad es la arritmología.

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