Tratamiento de la fibrilación auricular. Segunda Parte.

Vamos a continuar con la segunda parte del tratamiento de la fibrilación auricular. Se trata del tercer pilar del tratamiento y es el manejo de la propia fibrilación auricular en sí misma. 

Esta arritmia se conduce a los ventrículos a frecuencias elevadas normalmente, siendo el principal determinante de los síntomas de los pacientes, por ello la mayoría van a requerir fármacos con capacidad para frenar la frecuencia cardiaca, lo que conocemos como fármacos frenadores. 

En un porcentaje de pacientes este será el único tratamiento adicional que se requiera para controlar la propia arritmia. En otros pacientes además seguiremos la estrategia de control del ritmo, basada en la administración de fármacos antiarrítmicos, o bien, en la utilización de otras alternativas terapéuticas como la cardioversión eléctrica o la ablación con catéter, destinados a recuperar y mantener el ritmo normal.

¿Qué es la cardioversión eléctrica?

Es un procedimiento con el cual se intenta revertir la arritmia y restaurar el ritmo sinusal normal al suministrar una o varias descargas eléctricas de corriente continua, aplicadas mediante un dispositivo llamado desfibrilador. Se trata de una intervención rápida que requiere sedación y suele utilizarse cuando no conseguimos controlar la fibrilación auricular con medicamentos.

Esta cardioversión podría realizarse también con fármacos, en este caso estaríamos hablando de cardioversión farmacológica y se basa en la administración de fármacos antiarrítmicos. No requiere anestesia pero tiene el inconveniente de que suele ser menos efectiva y tarda más en hacer efecto. 

¿Cómo se mantiene el ritmo sinusal?

Podemos tomar medicamentos antiarrítmicos, pero conviene saber que su eficacia es de moderada a baja para conseguir el ritmo sinusal y conservarlo a medio plazo. 

Hoy sabemos que las técnicas de ablación de la fibrilación auricular son superiores al tratamiento con antiarrítmicos en cuanto a mejoría de síntomas, reducción de recurrencias y mejora en la calidad de vida. Por tanto ¿qué es la ablación?

La ablación con catéter

Es una técnica que consiste en aislar o desconectar eléctricamente las venas pulmonares de la aurícula izquierda. Para llegar a las venas se utilizan catéteres introducidos por la ingle.

Si bien las indicaciones para la ablación se han ampliado con la experiencia en esta técnica, no todos los pacientes son candidatos ideales para someterse a este procedimiento. Antes de considerar esta opción debemos valorar que su principal indicación es la sintomatología y la repercusión en la calidad de vida, así el beneficio será máximo en aquellos como muchas recurrencias y muy sintomática, especialmente si ocurren a pesar de tener un fármaco antiarrítmico pautado a las dosis correctas.  Debido a que la probabilidad de que responda a otro fármaco diferente es baja sería el momento idóneo para planificar la ablación.

El éxito del procedimiento depende de diversos factores ya que no se ha alcanzado la eficacia absoluta, por ejemplo, influye el tamaño de las aurículas, mientras más grandes mayor es el remodelado que han sufrido y esto reduce la posibilidad de mantener el ritmo sinusal tras la ablación. Otros factores que condicionan son: la presencia de hipertensión, la obesidad o el Síndrome de apnea- hipopnea del sueño, cuyo control y tratamiento puede mejorar el resultado de la ablación.

¿Y cómo es la técnica?

Básicamente busca el bloqueo de la conducción eléctrica de las venas pulmonares creando lesiones, bien con energía de radiofrecuencia o bien con otras alternativas, entre las que destaca la crioablación, que emplea el frío para provocar lesiones al alcanzar temperaturas bajo cero con óxido nitroso. 

La ablación de fibrilación auricular es un procedimiento más largo y complejo que conlleva un riesgo de complicaciones algo mayor en comparación con el tratamiento de otras arritmias, ahora bien, la mayor experiencia adquirida, las mejoras tecnológicas y las ayudas que proporcionan las técnicas de imagen han contribuido a reducir la incidencia de complicaciones.

El procedimiento suele realizarse con anestesia local y sedación superficial, aunque hay centros que prefieren realizar la ablación de fibrilación auricular con anestesia general. Además requiere mantener al paciente anticoagulado durante el procedimiento y se aconseja que tras el mismo, permanezca anticoagulado al menos tres meses. A partir de esos tres meses la recomendación de continuar con la anticoagulación depende del riesgo tromboembólico, calculado individualmente y establecido por su cardiólogo, tal y como comentamos en el post anterior. En aquellos pacientes que tomaban fármacos antiarrítmicos se tiene la tendencia a mantenerlos al menos los tres primeros meses iniciales post ablación, pero esto también dependerá del criterio de su cardiólogo. 

Author

Rosa Porro

Soy Rosa Porro, licenciada en Medicina y Cirugía por la Facultad de Medicina de la Universidad de Extremadura. Doctorada en Medicina por la Universidad Complutense de Madrid. Dentro de mi ámbito de trabajo, la cardiología, mi especialidad es la arritmología.

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