
El aporte excesivo de sal en nuestra dieta contribuye a un inadecuado control en las cifras de presión arterial. En la consulta suelo insistir en la necesidad de limitar su consumo, y la mayoría de los pacientes refieren añadir poca sal cuando cocinan, sin embargo, pocas veces somos conscientes de que muchos alimentos que ingerimos a diario suponen un aporte excesivo de sal.
Para mejorar el control de la tensión arterial y adquirir hábitos saludables es necesario reducir el consumo de la llamada sal de mesa en sus diferentes formas presentes en el mercado (sal yodada, sal marina, sal del Himalaya o sal rosa, sal de apio, sales de régimen). Otros alimentos ricos en cloruro sódico son las carnes ahumadas o curadas, pescados ahumados o desecados, embutidos y quesos en general (podemos consumir el queso fresco bajo en sal), pan o biscotes con sal (se pueden reducir a un ingesta de menos de 50 gramos al día o bien buscar estos productos en panaderías que no añadan sal), aceitunas y encurtidos, comidas precocinadas o preelaboradas (sopas de sobre, pastelería industrial o purés instantáneos), por supuesto habría que evitar patatas fritas, frutos secos salados o tostados (mejor tomarlos al natural), mantequillas y margarinas con sal, aguas y bebidas gaseosas, kétchup y conservas en general.
Es habitual encontrar cierta reticencia a adoptar estos cambios en nuestra dieta puesto que nuestro paladar desde la infancia se habitúa al sabor salado de los alimentos que consumimos para hacerlos más apetecibles. Podemos cambiar esta tendencia potenciando el sabor natural de los mismos con varios consejos. Por ejemplo, modificando la forma de cocinarlos. Es preferible cocer los alimentos al vapor en vez de una cocción simple donde el agua diluye parte de su sabor en el proceso. Formas de cocinar como al “papillote” (alimentos envueltos en papel de horno) facilitan que se cocinen con su propio jugo o bien la elaboración de estofados o a la plancha. Además conseguiremos potenciar el sabor de forma sencilla si añadimos durante su preparación vinagre o limón a las carnes. La condimentación con ajo, cebolla, puerro, cebolletas, especias (curry, azafrán, canela, pimienta, pimentón) o hierbas aromáticas (albahaca, hinojo, comino, tomillo, estragón, laurel, menta, hierbabuena, perejil, romero…) así como utilizar aceite de oliva aromatizado con ajo o finas hierbas permiten mejorar el sabor de los alimentos todavía más.
Y a disfrutar. ¡Bon appètit!
