EJERCICIO FÍSICO Y OBESIDAD

Realizar actividad física proporciona efectos positivos sobre diversos factores de riesgo ateroescleróticos. Sabemos que reduce el riesgo de eventos cardiovasculares adversos con independencia de la edad, el sexo, la raza o las comorbilidades asociadas. 

La cantidad de ejercicio realizado es importante, de forma que existe una relación dosis-efecto entre la actividad física y la mortalidad cardiovascular, con una reducción del 20 al 30% de los sucesos adversos en comparación con las personas más sedentarias. 

La recomendación actual en personas sanas de todas las edades es que realicen 150 minutos de ejercicio de resistencia moderada distribuidos en 5 días a la semana o 75 minutos de  ejercicio vigoroso distribuidos en 3 días a la semana.

En este artículo nos centraremos en la actividad física para personas afectadas por obesidad y cuales son las recomendaciones más adaptadas a su perfil. 

Se considera obesidad cuando la circunferencia abdominal supera 94 centímetros en varones y 80 centímetros en mujeres. En este grupo poblacional igualmente se recomiendan 150 minutos a la semana de ejercicio, especialmente de resistencia (jogging, natación, caminatas de larga distancia, danza, ciclismo…) porque conlleva una reducción de la grasa intrabdominal, aumento de la masa muscular y ósea, reducción de la presión arterial como comentamos con anterioridad, disminución del estado de inflamación crónica, aumento de la tolerancia a la glucosa y de la sensibilidad a la insulina así como la mejora del perfil lipídico y de la forma física. Además tiene impacto positivo en mantener la reducción de peso en el tiempo, proporciona bienestar general con mejora de la autoestima y de los síntomas asociados a la depresión y la ansiedad. 

Para maximizar esta pérdida de tejido graso se requiere alcanzar alto volumen de ejercicio de resistencia, aproximadamente sobre 225 minutos a la semana pero es igualmente importante evitar las lesiones osteomusculares por lo que parece razonable  limitar el ejercicio de alto volumen a menos de 2 horas al día hasta que se consiga una reducción considerable de la masa grasa o bien si se prefiere llevar a cabo alto volumen de actividad (> 2 horas al día) se aconseja dejar periodos de recuperación más largo entre las sesiones de ejercicio, idealmente unas 48 horas. Comenzar con ejercicios sin carga como la natación o el ciclismo, puede reducir también el riesgo de sufrir lesiones osteomusculares agravadas por el peso.

Por último recordar que es obligatoria la evaluación cardiovascular preparticipativa de los paciente obesos que quieran realizar ejercicios de alta intensidad debido a las comorbilidades que pueden asociarse (diabetes, hipertensión, dislipemia, enfermedad cardiovascular o respiratoria previa).

Author

Rosa Porro

Soy Rosa Porro, licenciada en Medicina y Cirugía por la Facultad de Medicina de la Universidad de Extremadura. Doctorada en Medicina por la Universidad Complutense de Madrid. Dentro de mi ámbito de trabajo, la cardiología, mi especialidad es la arritmología.

¿Tienes alguna pregunta?

Cuida tu corazón, agenda tu cita hoy