Endocarditis infecciosa. Medidas de prevención: ¿cuáles? y ¿para quién?

La endocarditis infecciosa es una inflamación del revestimiento interno del corazón conocido como endocardio que afecta principalmente a las válvulas cardiacas. Se trata de una afección grave y potencialmente mortal.

¿Cuáles son sus síntomas?

Los síntomas pueden incluir fiebre, fatiga, dificultad respiratoria y dolor torácico. Esta inflamación suele estar causada por una infección bacteriana o fúngica en algunos casos. El tratamiento implica medicación prolongada con antibióticos y hasta cirugía para reparar las válvulas dañadas.

Algunos datos sobre esta enfermedad:

Se calcula que su incidencia está incrementándose, sobre unos 13.8 casos por 100.000 sujetos/año y se considera responsable de 66.300 casos de muerte a nivel mundial. El ascenso del número de afectados parece obedecer a diferentes factores como el incremento de implantes de dispositivos y prótesis, el mayor uso de herramientas diagnósticas que facilitan su identificación que unido a la aparición de mayor resistencia a los antibióticos convierten a la endocarditis infecciosa en una patología preocupante.

Su aparición requiere unas condiciones predisponentes, la existencia de superficies o estructuras que puedan ser colonizadas por gérmenes como las prótesis valvulares, el tipo de patógeno así como la respuesta inmune del individuo. La puerta de entrada del germen es variable; puede producirse a través de infecciones en la piel, a través de la cavidad oral, del sistema genitourinario o bien por inoculación directa en los adictos a drogas inyectadas o por los procedimientos terapéuticos que incluyen inserción de catéteres o intervenciones quirúrgicas. 

¿Quiénes son los pacientes que tienen alto riesgo de sufrir una endocarditis infecciosa?

  1- Si se tiene antecedente de endocarditis infecciosa previa

  2- Portadores de prótesis valvulares quirúrgicas o transcatéter o aquellos en los que se ha empleado material protésico para reparar la válvula.

 3- Pacientes con dispositivos de cierre de defectos septales, cierre de orejuela, filtros de cava, injertos vasculares y sistemas centrales de shunt ventrículo-atrial solo los primeros 6 meses tras el procedimiento.

 4- Pacientes con cardiopatía congénita cianosante no tratada, aquellos ya tratados con shunts/conductos postoperatorios paliativos.

 5- Pacientes con dispositivos de asistencia como terapia de destino.

Existe también otro grupo poblacional con riesgo intermedio, son los que presentan enfermedad reumática o no reumática valvular degenerativa, aquellos con anomalías valvulares congénitas como la aorta bicúspide, los portadores de dispositivos implantados (marcapasos y desfibriladores) y los pacientes con miocardiopatía hipertrófica.

En estas poblaciones de alto riesgo y riesgo intermedio se recomiendan medidas generales para su prevención: 

  1. Cepillado de dientes al menos 2 veces al día y limpieza dental profesional 2 veces al año en el grupo de alto riesgo y 1 vez al año en caso de riesgo intermedio.
  2. Higiene cutánea.
  3. Desinfección cuidadosa de heridas.
  4. Uso de antibióticos solo para infecciones bacterianas.
  5. No automedicarse con antibióticos.
  6. Evitar tatuajes y piercings.
  7. Cuidados dentro del ámbito sanitario: control de riesgo de infecciones y medidas de prevención de sepsis en procedimientos invasivos, limitar el uso de catéteres cuando sea posible y manejo cuidadoso de vías centrales y periféricas.

Otras recomendaciones

Además de estos cuidados generales, los pacientes de alto riesgo de endocarditis infecciosa deben realizar profilaxis con antibiótico ante determinados procedimientos que incrementan la bacteriemia (presencia de gérmenes en la sangre) y facilitan el riesgo de desarrollar esta afección. La limitación de esta estrategia solo para los individuos de alto riesgo se basa en la valoración del riesgo-beneficio así como con la intención de evitar la aparición de resistencias a los antibióticos si se generalizase su uso.

¿Qué procedimientos se consideran de mayor riesgo y requieren profilaxis antibiótica previos a su realización?

 Como hemos comentado solo serían candidatos los individuos que presentan alto riesgo de endocarditis infecciosa ante procedimientos dentales que facilitan la bacteriemia de gérmenes presentes en la cavidad oral:  

  1. Extracción dental.
  2. Biopsia oral.
  3. Implantes dentales.
  4. Procedimientos dentales que impliquen manipulación gingival o de la región periapical del diente como la endodoncia.

En estos casos basta con la administración de 30 a 60 minutos antes de una dosis de antibiótico (generalmente amoxicilina o en caso de alergia a penicilinas, claritromicina o doxiciclina. Se aconseja evitar clindamicina en este contexto)

Sobre la profilaxis en procedimientos no dentales, como diálisis, endoscopias, punción de médula ósea, curas cutáneas…la evidencia actual es menos convincente por lo que no se considera de forma general la profilaxis antibiótica siendo más importante extremar las medidas preventivas de la sepsis.

Una recomendación final

La recomendación final sobre la endocarditis infecciosa es que los individuos etiquetados como de alto riesgo deben consultar con su médico ante la menor duda y para la prescripción de los antibióticos si fueran necesarios.

Author

Rosa Porro

Soy Rosa Porro, licenciada en Medicina y Cirugía por la Facultad de Medicina de la Universidad de Extremadura. Doctorada en Medicina por la Universidad Complutense de Madrid. Dentro de mi ámbito de trabajo, la cardiología, mi especialidad es la arritmología.

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